LONE STAR
Dani Llabrés
Título: Lone Star.
Director: John Sayles.
Año de estreno: 1996.
Reparto: Chris Cooper de mano de quien le dio su primera oportunidad y le colocaría en el camino del reconocimiento, un Matthew McConaughey pre-Tiempo de matar y un perfecto Kris Kristofferson si de lo que se trataba era de aunar un trío de inexpresivos.
El principio:
—Esto es cenizo. Esa es salvia púrpura… pitas, chumberas. ¿Qué es esa planta? ¿Cómo se llama? Sí, eso es pisacaballos.
—Esto sitio es una mina de oro.
—De plomo
—¿Qué?
—Que era una mina de plomo.
—Vale.
—Ni siquiera sé porqué te hablo mientras llevas eso en la cabeza.
—¿Encuentras muchos cactus por ahí?
—No sólo hay cactus. Hay acacias, yucas…
—Pues a mí todo me parecen cactus.
—Conoces 50 variedades de cerveza y no distingues una ponsequia de una chumbera.
—Eh, Cliff.
—Cuando vives en un lugar debes aprender algo de él. Explorar.
—Eh, Cliff tienes que ver esto.
—No me lo digas: ¿un tesoro español? ¿Verdad? ¿Un montón de doblones de la expedición de Colorado?… ¡Dios Santo!
El final:
—Esas zarandajas y toda esa historia que se vayan al infierno. Olvida El Álamo.
Una cita:
—¿Sra. Bledsoe?
—Sí, soy yo.
—Soy el sheriff Deeds.
—El sheriff Deeds murió, chico. Tú sólo eres su hijo.
—Sí, es la historia de mi vida.
De qué diablos: La aparición de un cadáver pone en tela de juicio el honor de un antiguo sheriff ya fallecido convertido en leyenda local del Estado de la estrella solitaria. Un caso que su hijo —resentido con su padre y que ha seguido sus pasos— se obstinará en aclarar. Fantástico guión del propio Sayles repleto de huidas hacia delante sin alejarse demasiado de pasados no resueltos. Una gran historia, construida sobre otras más pequeñas, que nos recuerda que el pasado tiene todo el tiempo del mundo y ningún lugar a donde ir. Que el pasado está ahí para contarnos mucho de aquellos que dejamos atrás y, sobre todo, de nosotros mismos.














