Chaz Bojórquez, pionero del arte urbano, definió en Los Ángeles un estilo copiado hasta la saciedad. Un libro repasa su vida y obra.
Con ocho años, Chaz Bojórquez jugaba a deslizarse por los túneles de desagüe que desembocaban en Arroyo Seco, a un paso de su humilde barrio al noreste de Los Ángeles. Un gesto infantil algo inconsciente que, sin embargo, propició que descubriera los grafitis primigenios. “A pesar de la oscuridad, podían verse firmas hechas con humo de vela”, recuerda. Mediaban los años cincuenta y se acababa de inventar el spray, un arma expresiva que no dominaría las calles hasta los setenta. Hoy, este chicano de 61 años está reconocido como el pionero del grafiti en Los Ángeles, y el libro The art and life of Chaz Bojórquez (Damiani Editore) recoge su legado. Desgranamos con él la mística del arte urbano.














